Wolfgang Stehle

 

 

 

 

 

 

 

 

"Weltenwinkel 2010 190 cm x 1030 cm x 140 cm
 Sperrholz, Fichte, Kunstharzlack, Dispersion
"Weltenwinkel 2010 190 cm x 1030 cm x 140 cm
 Sperrholz, Fichte, Kunstharzlack, Dispersion
"Elephant and Castle 2011 250 cm x 280 cm x 120 cm
 Seekiefer, Fichte, Kunstharzlack
"Elephant and Castle 2011 250 cm x 280 cm x 120 cm
 Seekiefer, Fichte, Kunstharzlack
"Dalston Social Club 2010 220 cm x 340 cm x 65 cm
 Sperrholz, Tischlerplatte, Kunstharzlack, Dispersion
"Dalston Social Club 2010 220 cm x 340 cm x 65 cm
 Sperrholz, Tischlerplatte, Kunstharzlack, Dispersion
"Tony Orlando's House 2009 235 cm x 245 cm x 185 cm
 Sperrholz, Tischlerplatte, Kunstharzlack, Acryllack
"Tony Orlando's House 2009 235 cm x 245 cm x 185 cm
 Sperrholz, Tischlerplatte, Kunstharzlack, Acryllack

 

 

 

 


“While my guitar gently weeps” de Stephan Huber

 

Qué triste la instalación de video “headbanging“: un loop repetido de una persona que gira su cabeza, deja volar su melena, se convierte en derviche obsesivo. El movimiento reducido y la música monótona, minimalista se refuerzan: por horas, por días, por años.

Esta actitud perpetua sin esperanza de un fin evoca el sentimiento de estar preso/a en el movimiento. El loop como máquina destructora del tiempo. El loop como piedra de Sísifos. El loop como escenario para un show previo.

“… I look from the wings at the play you are staging, while my guitar gently weeps…”

La melancolía es la característica constante de la obra de Wolfgang Stehle: La vemos en la conmovedora mirada estilo manga dirigida hacia la cámara. La vemos en la metamorfosis de las orejas de un perro cuyo tumor auditivo no deja de aparecer y desaparecer. También la vemos en el proceso de envejecimiento acelerado, presentado mediante el derrame del color del pelo sobre su propia persona.

“…..as I`m sitting here, doing nothing but aging, still my guitar gently weeps…..“

Sin embargo, su melancolía está interconectada con una poesía surreal, una auto-ironía sorprendente, una defensiva conceptual: Con ello se libera de la misantropía individual y la lleva a una experiencia colectiva.

En su obra “Office hours“, un oficinista híbrido como proyecto en progreso, se dedica a actividades que oscilan entre la administración ajena y la auto-organización. Formularios, absurdos en su banalidad, trámites obsesivos desarrollados a propósito, una señalización metaprofesional al estilo del cómico alemán Karl Valentin, manierismos constructivo-esculturales alejan esta escultura espacial de escala cambiada de una elaborada oficina de correos para niños y la llevan hacia las monstruosidades kafkianas, los excesos burocráticos de Brasil (realmente se refiere al país?) aunque sin interiorizar su atmósfera sombría y amenazante. No, creo que se trata de mantener (sin computadora) un juego (serio), mantener (en forma existencial) una ocupación, mantener un orden que es de por sí y en sí – el sentido de la vida. La salvación de la nada.

“…..while my guitar gently weeps, I look at the floor and I see it needs sweeping, still my guitar gently weeps…”

La oficina es el escenario de Wolfgang Stehle: disfruta de su presencia en escena. Es su propio protagonista favorito. Es un guitarrista ficticio del sector servicios. “Office hours” se convierte en un headbanging intelectual: de horas y horas, días y días, semanas y semanas.

Cambia el texto de sus canciones contra un formulario y la guitarra contra un taladro. Las voltas de música pop se convierten en aplicaciones esculturales. Los solos de guitarra en nuevos anexos hechos de triplex. El uaah-uaah en plantas decorativas y la cantante acompañante en un puesto separado para la secretaria. En las paredes no lucen los discos de oro sino certificados de becas y formularios de aplicación. “Office hours” es su patrón psicológico para nuestra base social.

Los ornamentos son los dos instrumentos en manos de Wolfgang Stehle. Como instrumento lúdico están los dibujos en los que formas casuales como gotas de lluvia o humo de cigarrillo sobre papel transforman las caras, y el agua se diluye en formas tipo pop, mientras el cabello, las estrellas y espaguetis de telaraña bailan entre el placer de la forma y la transformación subyacente de su significado.

“…..I look at the world and I notice, it`s turning, while my guitar gently weeps…..“

Los dibujos marcan la parte más alegre de la obra de Wolfgang Stehle. Con liviandad se libera de su escepticismo y sus amplios conocimientos: inherente al medio, los coloca en pequeñas hojas. Una gran cantidad de ejercicios intuitivo-intelectuales, hechos, supongo, con una sonrisa pícara. El otro instrumento, la base sólida, de sus instalaciones más recientes, son los papeles tapiz ornamentales. Como un todo expansivo se toman los espacios y nos llevan hacia el infinito del mundo pensado. Los ornamentos de las paredes suelen ser hojas abstractas o árboles con connotaciones poéticas, aunque formalmente tomadas de la gráfica del ordenador. En estos trabajos, las esculturas crecen y salen de los ornamentos, retoman su orden a la vez que la rompen para generar su propia presencia escultural. Tal como se puede observar en “The Hair and Skin Trading Company“ forman una síntesis cargada de poesía. Construidas a partir del acervo de formas del presente, se orientan, sin embargo, más en los mundos soñados de la juventud.“General aviation”,“Baumkrone”,“Budenzauber”,“Wildwood” me hacen pensar en los ambientes del Harpa de hierba de Truman Capote o en el Gran Meaulnes de Alain-Fournier.

Una especie de construcción de la nostalgia: casas de recuerdo en los árboles, cajas de tesoro llenas de imágenes y olores. Una forma de conocimiento nostálgica, suave, maravillosa.

.„…...I look at you all, see the love there, that´s sleeping, still my guitar gently weeps…“

En “Silberwald” (bosque de plata) el diseño del bosque verde del papel tapiz se transforma en una especie de puente que se convierte también en puesto de trabajo. La metáfora de un puesto de trabajo. Un puesto de trabajo que en su calidad de puente nos lleva de regreso al mundo de las fantasmagorías y añoranzas, hacia los bosques de flores azules llenos de esculturas: postes de árboles de alta tensión, cabañas de madera de desecho o volquetas de cartón.

Es un puesto de trabajo para un artista discreto y un escéptico sensible. Un artista que no necesita provocaciones concretas o sensaciones formales para presentar al mundo su obra que sondea las dependencias de la forma artística y narración en primera persona, sintetiza los idilios y la fragilidad, juega con las metáforas, como una afirmación idealista. Si hubiera optado por seguir siendo músico, estaría ahora escribiendo canciones. Canciones llenas de melancolía, de estructura compleja, cantadas con cierta disonancia pero presentadas de manera inapelable.

“….Oh Oh Oh Yeah Yeah Yeah …. “.


 

 

 

www.wolfgangstehle.de